Compila ensayos que tienen como punto de partida el cuerpo como objeto literario
Oscar Cid de León, Periódico REFORMA, Sección Cultural
30 de mayo 2008
Los derroteros del erotismo en la literatura, la percepción del cuerpo femenino como su centro y la evolución de la acepción pornográfica en autores antes censurados, como Georges Bataille y el Marqués de Sade, son algunos temas que aborda Margo Glantz en La Polca de los Osos. Editado por Almadía, el volumen compila 17 ensayos que, en su mayoría, tienen como punto de partida la condición del cuerpo dentro del espectro literario, al mismo tiempo que se plantean cómo la escritura erótica ha sufrido persecuciones de distinta índole en la historia, según la autora. Han habido persecuciones abiertas o procesos contra algunos libros, como el seguido a mediados del Siglo 20 al editor Jean-Jacques Pauvert, que a 150 años de la muerte de De Sade fue procesado por publicarlo. Clásicos como Ulises, de James Joyce; Las flores del mal, de Charles Baudelaire, o Madame Bovary, de Gustave Flaubert, también considerados obscenos en su momento. Pero la recepción de los términos “obsceno” o “pornográfico” ha cambiado a lo largo de la historia. “Ciertos aspectos, que antes eran considerados pornográficos, han invadido ahora hasta los espacios de la publicidad”, observa Glantz. Por ejemplo, los espectaculares de Victoria’s Secret en grandes ciudades, donde se observa a la modelo Giselle Bundchen en una desnudez casi explícita, a diferencia de la publicidad de almacenes de antaño que, según Glantz, eran más recatados. “Ha cambiado el concepto del erotismo, pero sigue teniendo un aspecto escandaloso, porque es un producto con el que se juega muchísimo: ocultándolo y haciéndolo más secreto y deseado, o exponiéndolo brutalmente”. La polca de los osos, resume la ensayista, explora lo anterior, repasando cómo de una moral rígida se devino, incluso, a una moralidad laxa. También autora de títulos de ficción como Saña, Apariciones e Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador, Glantz aborda, además, la frágil zona limítrofe entre la pornografía y el erotismo, un tema que, asegura, le ha obsesionado durante muchos años. En realidad, acepta, aún no tiene clara la división, pero entiende que, en el contexto cotidiano, nadie tiene el derecho de regular la libertad sexual de un tercero, aún con todas las perversiones que éste tenga, a no ser que su comportamiento “contamine” a una persona indefensa. “La pornografía es aquello que está relacionado con personas que son sujetas a ella y que no tienen la posibilidad de defenderse, como la explotación a los menores”, señala Glantz. Pero lo anterior, en el terreno literario, adquiere otro matiz. “Creo que la literatura sí tiene la posibilidad de explorar todos los temas, aún los temas más nefandos, sin que necesariamente esto signifique que se estén fomentados ni que deban prohibirse”. Al fin y al cabo, refiere, la escritura tiene entre sus fines la exploración de los misterios de la condición humana, los cuales también incluyen todo tipo de perversiones. La Polca de los Osos, cuya autora fue galardonada con el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2004, se presenta el 19 de junio en la UAM Iztapalapa.
Cuerpo como objeto biológico
Así como el cuerpo femenino ha predominado en la literatura erótica, circunstancias históricas lo han reducido a un mero objeto biológico, atentando directamente contra la libertad de la mujer. De ello también da cuenta Margo Glantz en La Polca de los Ososque, en su tercer capítulo, compendia cuatro ensayos sobre el tema, repasando obra de autores como Paul Celan, Primo Levi y Walter Benjamin. Además de un ensayo dedicado a Celan, en este núcleo se incluyen La Muerte Voluntaria, Siempre es Posible lo Peor y Harapos y Tatuajes, que fueron publicados en diversos medios entre el 2000 y el 2003.
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