
Los artistas visuales que se dedican totalmente o en parte a crear obra erótica no podían festejar a uno de los suyos más que en un ambiente transgresor. Así, el ya tradicional espacio de festejo en Solar / Ediciones del Ermitaño se convirtió en un centro de ceremonias donde se rindió culto al hedonismo de los AVEs sibaritas. El bar se instaló junto al enorme amate llamado Cojotitlán, que representa de manera muy gráfica la vida sexual de un pueblo en la sierra de Guerrero. En ese mismo espacio se proyectó un video con algunas fotografías de desnudo representativas de la obra de Rogelio. Después de unas brevísimas palabras de bienvenida del anfitrión, Alejandro Zenker, a un costado, en el balcón, emergió la desnudez de Ana Paula, que luego de un breve performance bajó a saludar a los presentes a quienes entregó una flor, su desnudez y su sonrisa. Quienes llevaban cámaras fotográficas y de video se dieron vuelo. Quienes no, se arrepintieron por el descuido. Mientras, fluyó el vino, la cerveza, el tequila y el vodka y se sirvieron botanas para darle enjundia a los presentes. El jazz inicial cedió su lugar a la bohemia de Miguel, que regaló su canto a Rogelio. Miguel Angel Tenorio, autor de Minimalia, de Ediciones del Ermitaño, leyó luego uno de sus cuentos cachondos a la audiencia. Finalmente, la música subió de tono y dio lugar al baile desenfrenado que hizo que los presentes quemaran al menos parte de las calorías etílicas ingeridas. Las palabras que quisieron ser pronunciadas se desvanecieron en el sobreentendido: era una reunión de amigos que bien saben cuál es la trayectoria de Rogelio Cuéllar, uno de nuestros más representativos fotógrafos que a lo largo de 40 años ha plasmado al mundo político, cultural y social en esas instantáneas destinadas a perdurar en la historia, y que ha desarrollado una labor sistemática de fotografía magistral del desnudo. Así fue como este viernes 19 de mayo, los AVEs festejaron a Rogelio Cuéllar en las instalaciones de Solar / Ediciones del Ermitaño. El premio que recibirá en junio en Los Angeles, California, nos enorgullece como artistas visuales y, sobre todo, como amigos y compañeros que estamos forjando esta organización tan sui generis como lo es AVE.

El festejo de este 19 de mayo tuvo como antecedente el premio Bloksberg que la Fundación XART, con sede en Estados Unidos, otorgó a nuestro amigo y compañero Rogelio Cuéllar.
Este premio nos enorgullece particularmente porque Rogelio Cuéllar forma parte de una aventura que iniciamos un par de años atrás, es decir, el surgimiento de la agrupación AVE, acrónimo de Artistas Visuales del Erotismo. Permítanme, antes que nada, a quienes nos leen por primera vez, explicarles brevemente cómo se crea la agrupación y, por tanto, cómo es que nace este premio internacional, cuyo primer reconocimiento ha recaído en Rogelio y que le será entregado el próximo 24 de junio en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, California.
Hace dos años, el curador estadunidense de origen mexicano Luis de la Cruz organizó una exposición de arte erótico auspiciado por la organización Lifestyles, cuyo presidente, Robert McGinley ha sido durante muchos años un destacado promotor del arte erótico y un importante protagonista de las luchas por las libertades sexuales, particularmente en Estados Unidos. Tiempo atrás, Robert McGinley se propuso realizar una labor de integración de las culturas de México y Estados Unidos a través de encuentros socioculturales, el primero de los cuales tuvo lugar en Acapulco. Luis de la Cruz, como curador, invitó a un nutrido grupo de artistas visuales mexicanos a participar en esa exposición. El resultado fue una feliz coincidencia de visiones y objetivos. Hasta entonces, los artistas visuales, pintores, dibujantes, escultores, fotógrafos, performanceros, videoastas, en fin, todos, o al menos gran parte de ellos, habían tenido dificultades para mostrar su obra de contenido erótico. No quiero decir con esto que los espacios hayan estado cerrados por completo a estas expresiones, ni que algunos artistas no hayan exhibido con éxito su obra. Pero lo que conocíamos y seguimos conociendo no es sino una mínima parte de lo que existe, de lo que se crea, y de lo que se podría crear y mostrar. Así pues, después de una reflexión de los participantes, y tras esa exposición colectiva en Acapulco, surgió la idea de agrupar a los artistas visuales que tuvieran obra de desnudo, de erotismo, obra que explorara los límites entre la sensualidad y la pornografía, obra propositiva, provocadora, obra también esteticista, obra sin duda evocadora. Así, AVE ha organizado desde su creación numerosas exposiciones colectivas, una de las cuales, por ejemplo, inauguramos ayer en ICONOS. Habría que destacar, además, la exposición colectiva realizada el año pasado en Puerto Vallarta y que armamos en mancuerna con Luis de la Cruz, XART y Lifestyles, en la que participaron ocho galerías y el gobierno municipal. Esta experiencia fue a tal grado exitosa, que los organizadores decidimos convertirla en una actividad anual, de tal suerte que este año llevaremos a cabo un Festival de Arte Erótico en Puerto Vallarta del 1 al 8 de octubre con la participación de alrededor de 20 galerías y más de 50 artistas visuales, festival que estará vinculado a la Convención Anual de Lyfestyles.
En suma, así fue como un grupo de artistas convocamos a los demás a crear una zona de encuentro, de diálogo, de controversia, de debate, de análisis, de exposición y de apoyo. Así nació AVE, espacio que ha encontrado en este recinto editorial de Ediciones del Ermitaño, de Solar, su casa, su refugio, su guarida, en la que se celebran reuniones, debates, talleres y, por qué no decirlo, una que otra tertulia transgresora que acaba en borrachera, y que tengo el gusto de coordinar.